Diario de Teruel. Viernes, 02 Diciembre 2011
El Ayuntamiento, dispuesto a acabar con el ‘mal verde’. Musgo, hongos y algas colonizan las Grutas de Cristal de Molinos.
MARCOS NAVARRO / Alcañiz


Con motivo del 50 aniversario del descubrimiento de las Grutas de Cristal de Molinos, el Ayuntamiento se ha propuesto subsanar los problemas del llamado 'mal verde', proliferación de hongos, musgos, helechos y algas sobre las estalactitas, estalagmitas, columnas y cortinas de carbonatos debido fundamentalmente a un exceso de luz y un déficit de ventilación. La Asociación de Cuevas Turísticas Española (ACTE) cifra en “cientos de miles de euros” la inversión a acometer, que pasa por elaborar un estudio exhaustivo acerca de la vegetación y las condiciones climáticas, cambiar la puerta, remodelar el sendero, reducir focos y sustituirlos por luminarias de diodos o LED.

Según el presidente de la ACTE, Juan José Durán, el mal verde es un problema generalizado entre las cuevas para el que no existe una receta universal, sino que en cada caso hay que hacer un estudio completo para determinar las causas exactas que desemboque en un plan de choque adecuado.
 


Según un informe elaborado por técnicos de la ACTE, ese estudio deberá analizar los diferentes vegetales y hongos que actualmente están colonizando las Grutas de Cristal para detectar las especies y poder erradicarlas. Además, deberá ampliar el estudio climático iniciado por el Gobierno de Aragón hace unos meses, recogiendo datos al menos a lo largo de un año.

Según han observado los técnicos, la cueva necesita descansos porque el dióxido de carbono (CO2) aportado por los 25.000 visitantes anuales podría estar contribuyendo a la proliferación de las criptógamas (líquenes, hongos, helechos, anthozerotes, musgos y algas).

Precisamente, para mejorar la ventilación de la cavidad la ACTE recomienda la sustitución de la puerta metálica hermética por otra con barrotes horizontales, que mejoraría la respiración de la cueva y facilitaría el tránsito de quirópteros. También proponen sustituir el actual sendero de hormigón, que imposibilita el drenaje del agua de infiltración, por otro tipo de suelo más poroso.
 


Pero si hay algo que preocupe especialmente es el sistema de iluminación, renovado hace seis años, cuyo poder calorífico unido a su cercanía a los estratos está haciendo que el mal verde colonice la gruta. “Este problema no va a poder ser erradicado sin un cambio brusco de iluminación”, advierte el informe. Por tanto, una empresa especializada en la iluminación de cuevas debería cambiar los actuales focos por luminarias de diodos o LED.