El paraje “La Cananilla”. Río Bergantes. Aguaviva (Teruel)


El bajo Bergantes presenta un magnífico estado ecológico. El recorrido de 13 km por la provincia de Teruel está catalogado como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC ES2420117 Río Bergantes). Las fuertes crecidas hacen que la vegetación ribereña no abunde en sus márgenes, lo que le da un aspecto especial, mineral, y lo hace fácilmente transitable. En zonas protegidas prosperan el chopo, el álamo blanco y los sauces. En los conglomerados, a cierta altura, existe una especie endémica: el clavel de roca o de balma (Petrocoptis pardoi). Cuando la nutria estuvo en peligro, en los años 80 y 90 del pasado siglo, encontró aquí un magnífico cobijo. Los barbos, madrillas y cangrejos de los que se alimenta son abundantes en el río. En las orillas arenosas pueden encontrarse sus huellas y, sobre ciertas rocas, los excrementos espinosos que delimitan su territorio.






El Bergantes puede parecer un río inofensivo. Sin embargo, en situaciones de fuertes lluvias el agua no tiene tiempo de infiltrarse y afluye a los cauces del río Cantavieja y la rambla de Cellumbres, que al desembocar en el Bergantes suman sus caudales y originan importantes crecidas. Las mayores de las últimas décadas, ocurridas en 1942, 1967 y 2000, rondaron o superaron caudales punta de 1000 m3/segundo. La última de ellas destruyó parcialmente el puente de Cananillas. Edificado en 1622 sobre otro puente medieval, en un punto estratégico en las rutas entre los reinos de Aragón y Valencia, fue luego reconstruido en 2009.







La fuerza del agua del actual río Bergantes, sobre todo durante sus crecidas, es responsable de las impresionantes formas erosivas que presenta al atravesar el duro sustrato rocoso. En el lecho se suceden pozas profundas, estrechos pasillos y pináculos esculpidos de forma caprichosa. En repisas sobre las que circula y se arremolina el agua en épocas de avenida, la acción abrasiva de cantos y bloques ha horadado, como una barrena, grandes cuencos cilíndricos conocidos como marmitas o pilancones.






El material que el río moviliza procede, en gran medida, de los propios conglomerados que en el Terciario fueron ya cantos depositados por otras corrientes fluviales. Parte son arrancados del propio lecho, y otros proceden de grandes bloques que se desprenden de las lomas próximas. Estos bloques o tormos quedan delimitados por las fracturas que internamente tiene ya la roca. Tenemos así una buena muestra de cómo la dinámica fluvial, y la acción de los procesos externos en general, mantienen la Tierra en continuo reciclaje.