SEO/BirdLife pide recuperar para el Ebro sus zonas naturales de inundación.

La organización conservacionista asegura que dragar el río no servirá para nada y que el problema es la invasión del dominio público hidráulico fluvial, que ha encajonado su curso natural.

Alejandro Carra. ABC/ Madrid 02/03/2015



Efe. Aspecto que presentaban las instalaciones del recinto que fue sede de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008 tras las inundaciones del Ebro.



Las inundaciones que está provocando el Ebro son las mayores de los últimos 100 años, según ha confirmado la propia ministra de Agricultura y Medio Ambiente. Pero la culpa no es de no haber dragado ni limpiado el cauce del río sino de haber permitido que año tras año, desde hace décadas, se vaya invadiendo su ribera y encajonando el cauce para evitar inundaciones en las nuevas zonas dedicadas a cultivo u otras actividades humanas. Al menos eso es lo que defienden organizaciones como SEO/BirdLife, que proponen recuperar para el río su dominio público hidráulico y dejar que las zonas naturales de inundación cumplan la función que les adjudicó la Naturaleza.


El Ebro se ha encajonado con barreras para los cultivos

Para salir al paso de las acusaciones de algunos colectivos que aseguran que por exceso de celo y protección medioambiental, el Ebro se ha desbordado, SEO/BirdLife ha recordado que las zonas donde se ensancha el río (riberas) como consecuencia de sus avenidas periódicas han sido ocupadas por campos de cultivo, y para evitar la inundación de estos se han construido unas barreras (motas) que convierten al río en un torrente de alta velocidad que acaba rompiendo por lugares imprevisibles, en algunos casos afectando a cascos urbanos y poniendo en peligro a las personas. De hecho, denuncian que su curso natural se ha visto reducido en un 45% desde 1927.


Retirar las protecciones artificiales

Para evitar que el río Ebro inunde casas y cause daños mayores, asegura SEO/BirdLIfe «es imprescindible que en las zonas donde se ensancha de forma natural, se retiren las motas y se devuelva al río el territorio (dominio público hidráulico) que es propiedad de todos los ciudadanos y no de unos particulares (Real Decreto 1/2001).

De esta manera en las siguientes avenidas del Ebro, en vez de romperse las motas por cualquier sitio e inundar los pueblos, el Ebro inundará zonas destinadas a bosques de ribera, sin causar daños a edificios o personas».

Los conservacionistas insisten en su comunicado que «extraer gravas del río o eliminar su vegetación riparia nada tiene que ver con limpiar los ríos» puesto que «son claves para la correcta carga y descarga de los acuíferos relacionados». Al margen, señalan desde SEO/BirdLife, de que estos «se mueven y varían con la llegada de cada riada».