El GIF llama a la responsabilidad sobre el AVE por el acoso político a una semana de inaugurarse.

M. PORTILLA/M. TRILLO. ABC, 04/10/2003

 

MADRID/ZARAGOZA. El Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (GIF) salió al paso ayer de las informaciones que hacía referencia a la aparición de una nueva dolina o socavón a unos 150 metros de la vía de la línea del AVE Madrid-Lérida, en la zona de Zaragoza conocida como La Cartuja. El GIF realizó un llamamiento a la cordura y «a la responsabilidad de todos con objeto de evitar especulaciones sin fundamento», que pueden afectar «grave y perjudicialmente a la opinión pública.

 

El presidente del GIF, Ramón Escribano, manifestó a ABC que geólogos y técnicos que trabajan para este organismo procedieron a inspeccionar la zona y señalaron que se trata de la excavación realizada para la construcción de una acometida de drenaje para una arqueta que realiza la empresa Construcciones Montenegro. Los citados técnicos estuvieron hablando con la empresa constructora que les confirmó la obra, según el GIF.

Esa información apareció un día después de que se descubriera una dolina a 650 metros de la vía del AVE en la zona de Miralbueno, en la ronda sur de Zaragoza. El GIF manifestó que la citada dolina no afecta a la infraestructura ferroviaria de la línea de alta velocidad, después de que sus técnicos acreditaran sobre el terreno la ausencia de vinculación de dicho fenómeno con el trazado de la vía.

 

En medios gubernamentales se apunta hacia una campaña orquestada a una semana de la inauguración del AVE dadas las fechas preelectorales que nos encontramos, con el fin de que se produzca un mayor retraso que cause alarma y malestar en la opinión pública.

Sin embargo, el presidente del Colegio Oficial de Geólogos de Aragón, Joaquín Lahoz, aseguró a Efe que sí es una dolina, que se está a 150 metros de la línea de alta velocidad, a 10 metros del trazado ferroviario convencional y a la puerta de la empresa Alumalsa.

 

Agustín Muñoz, geólogo del Colegio, quien ayer visitó la zona, dijo que «no son fenómenos raros en Zaragoza» y señaló que «se ha hundido el terreno precisamente porque debajo hay materiales solubles».Agregó que en los alrededores de Zaragoza se suelen producir simas de dimensiones pequeñas, hundimientos de entre medio metro y un metro, que se hunden por causas variadas, y que se «están formando continuamente, porque es un proceso geológico normal».

 

Las dolinas son depresiones del terreno formadas como consecuencia de la movilización y evacuación de material del subsuelo por el agua subterránea, que con frecuencia crea cavidades o conductos en el subsuelo y cuya bóveda puede llegar a «colapsar bruscamente» formando simas.

 

El presidente de los geólogos aragoneses afirmó que «sabemos lo que estamos diciendo y estamos convencidos del peligro que existe en toda la zona» y que «el GIF lo niegue está en su línea como lo ha hecho otras veces». Los geólogos «seguimos diciendo que no han realizado las obras de aseguramiento, o si las han hecho, no han sido suficientes o inadecuadas», aseguró.

 

En el lugar donde estaba el socavón, Luis Gálvez, un empleado de la empresa de excavaciones explicó a Efe que «había una fugilla de agua en un tubo de un colector y había cedido un poquito el terreno, unos quince o veinte centímetros». Con la máquina «hemos hecho una excavación de saneamiento y ahora estamos echando zahorras secas, para compactarlo y dejarlo bien».

 

Por su parte, el GIF hizo públicos los estudios geológicos y geotécnicos realizados para el subtramo en cuestión, al tiempo que indicó que este organismo «era y es consciente de la existencia de formaciones geológicas con riesgo potencial de desarrollo de fenómenos asociados a los problemas de karstificación (dolinas, simas, zonas de baja compacidad), motivo por el cual se han realizado más de una docena de estudios geotécnicos y geológicos de difente nivel de talle y precisión conforme a las fases de desarrollo del proyecto».

 

Asimismo, añade que «dichos estudios han sido realizados y dirigidos por equipos técnicos multidisciplinares en los que han participado entre otros geólogos, ingenieros de caminos, canales y puertos e ingenieros de minas. En todos los casos, la elección de las empresas y de los técnicos que han participado en su desarrollo se han realizado atendiendo a su capacidad y especialización profesional».

 

Por su parte, las empresas Iberinsa, responsable de los estudios geológicos y geotécnicos del tramo Zaragoza Candasnos, y la UTE Icypsa-Esteyco-Cotas, que participó en la redacción del proyecto y en la dirección de obras del tramo Bórboles-Zaragoza, emitieron comunicados en las que califican de «acusaciones infundadas» las declaraciones e informaciones sobre presuntos riesgos geológicos en la línea de alta velocidad Madrid-Lérida.




La impermeabilización, el drenaje y la estabilización de suelos aseguran la vía.

ABC. SÁBADO 4/10/2003

 

El fenómeno de las dolinas se produce desde tiempos ancestrales en Zaragoza, dadas las características yesíferas del terreno. Este tipo de simas o socavones se generan en contacto con cantidades importantes de agua, que disuelve el yeso y horada el terreno, con lo que se abren grandes cavidades. Por eso suelen surgir en terrenos agrícolas que se riegan con frecuencia, como las del entorno del Ebro.

«En la construcción de grandes obras civiles como la del AVE se toman medidas preventivas para garantizar la seguridad durante toda su vida útil», asegura el ingeniero de Caminos y experto en tratamientos de suelos Ángel Sampedro.

 

En general, son de tres tipos:

Impermeabilización de la plataforma.

Se emplean mantos impermeables (geotextiles), telas de material plástico que impiden que el agua alcance el terreno que soporta la infraestructura de la línea férrea y que, si lo hace, permanezca en la zona de la obra el mínimo tiempo posible.

 

Drenaje superficial y desagüe subterráneo.

Consiste en la colocación de sistemas de canalizaciones y tubos subterráneos que captan el agua y lo sacan fuera de la zona en la que se sitúa la infraestructura. El objetivo es canalizar el agua, venga de donde venga, a través de conducciones y cunetas, alejándola de la zona de la obra y devolviéndola a los cauces naturales.

 

Tratamiento y estabilización de suelos.

Se mezclan las capas de suelo que se colocan bajo las vías con cal

y/o cemento para aumentar su capacidad de soporte y estabilidad ante las condiciones meteorológicas.

En este sentido, en estas grandes obras se intenta reutilizar al máximo el mismo suelo de la propia traza para minimizar las afecciones medioambientales, sin aportar otros de lugares lejanos, lo que se denomina «compensación del movimiento de tierras», explica Sampedro. Es decir, la tierra extraída de la excavación en los desmontes para superar los obstáculos orográficos luego se emplea en los terraplenes que soportan las vías, con los tratamientos geotécnicos adecuados en cada caso.